Por segunda ocasión, Tokio albergará los Juegos Olímpicos. Esta vez será en el 2020, 56 años después desde la primera vez que lo consiguió. De esta manera, nuevamente la capital nipona tratará de demostrar al mundo que es un país capaz de seguir adelante tras duros momentos. (Lea + : Tokio 2020, la profecía de Katsuhiro Otomo en Akira) En 1964, Tokio fue la sede de los JJOO y mostró que Japón era un país con empuje y mirada hacia el futuro tras su derrota en la Segunda Guerra Mundial, marcada por las bombas atómicas en dos ciudades importantes: Hiroshima y Nagasaki. Ahora, Tokio tiene el reto de mostrar que Japón se levanta tras el devastador terremoto y tsunami de 2011, más la crisis nuclear que significa Fukushima. Todo un reto del que la ciudad nipona probablemente saldrá airosa. Ya hace un par de años, se había anunciado que a partir de 2014 – con el sueño de Tokio 2020 – se iniciarían las preparaciones en el estadio olímpico, el mítico Kokuritsu. La intención del gobierno nipón siempre ha sido modernizar el legado de la década de los 60.  El nuevo estadio olímpico costará 1.000 millones de euros, mientras la Villa Olímpica, en la isla artificial de Harumi, más de 800, un desafío para un país que pese a ser una de las economías más importantes del planeta enfrenta problemas fiscales.  En general, gastarán (según lo proyectado) 4.380 millones de dólares en infraestructura, pues construirán el 60% de las instalaciones. Para ello ya tienen una reserva a 4.500 millones. Por supuesto, el impacto para la economía nipona será muy importante, una inyección que el primer ministro Shinzo Abe  – estoy segura – debe agradecer a Kamisama. Cabe destacar, que Doraemon – célebre personaje del manga y anime – fue el primer embajador especial para apoyar al sueño olímpico nipón. El vicepresidente del Comité Olímpico de Japón, Masato Mizuno, lo explicó claramente: “El gran atractivo del anime japonés, representado por “Doraemon” es una poderosa imagen de la capacidad de Japón para atraer e inspirar a los jóvenes de todo el mundo”. El gato azul de Fujimoto Hiroshi y Motoo Abiko encarna valores fundamentales de los japoneses, como el respeto o la amistad, comunes con el espíritu olímpico, dijo Mizuno.  Y los otakus, sabemos que es cierto = ). También hay que recordar que para los JJOO de 2016,  Yoichi Takahashi, creador de Captain Tsubasa (Supercampeones) ofreció sus personajes – Oliver y Benji – para apoyar la candidatura. En esa ocasión, Río fue elegida. En el manga y al anime, más de una vez los Juegos Olímpicos han aparecido. En From Up On Poppy Hill de Goro Miyazaki, Japón se está preparando para la mayor competencia deportiva del planeta. Y por supuesto, en Akira de Otomo, el estadio olímpico es el escenario, quizá más importante de la historia. Tokio celebra. El pebetero nuevamente se prenderá en el país del Sol Naciente, esperemos que como símbolo de un Japón que resurge ante la adversidad, una vez más; espíritu deportivo y competitivo. Ganbatte Nippon! PD: Esperemos que Perú tenga varios representantes ese año, y quizá una medalla…  

Post by ladyotaku

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Comments(2)
  1. By Erick Debian

    Bueno, yo admiro bastante al pueblo japonés y a su cultura, pero, desgraciadamente el flagelo de la burocracia ya ha dejado su huella imborrable en Fukushima, por lo que me pregunto, ¿qué tan lejos estarán los centros deportivos de las zonas contaminadas cuando llegue tan feliz momento?

    2647 weeks ago | | Reply
  2. By Adrian

    Esperemos que Japon se recupere de la crisis y de lo pasado hace unso años en Fukushima y ahi recien seria bacan los juegos olimpicos

    2647 weeks ago | | Reply

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